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Juanjo Lobato y el relevo generacional españolEl ciclista andaluz Juanjo Lobato ha empezado la temporada con buen pie al ser segundo en la clásica previa al Tour Down Under, competición en la que sólo Marcel Kittel ha podido con el velocista de Movistar. Cuando se habla del relevo generacional español y de los pocos ciclistas que vienen empujando fuerte para tomar el testigo de los ya consolidados en la elite mundial, bien haríamos recordando el nombre de un corredor que tiene 26 años (cumplidos hace un par de semanas) y que, sin duda alguna, puede acabar siendo la gran referencia nacional en las grandes clásicas y, muy especialmente, en los Mundiales. Juanjo Lobato ya ha dado sobradas muestras de su calidad. Pero veamos algunos destellos que en ocasiones pasaron inadvertidos, pero que anticipaban su condición de velocista de talla mundial. En el año 2010, por ejemplo, Lobato debutó como profesional en el mes de agosto. Fue con la condición de stagiare (corredor a prueba) y con el equipo Andalucía. Y tuvo que enfrentarse al reto de disputar la Vuelta a Portugal. En esos casos lo más normal es aguantar el ritmo de los profesionales durante dos o tres días y acabar bajándose de la bicicleta. Pero Lobato acabó la ronda portuguesa e incluso rozó la victoria con dos terceros puestos. Pero es que, además, también internacionalmente había mostrado su nivel al ser top10 en el Europeo y en el Mundial. Fue sexto en el campeonato de Europa y noveno en el Mundial de Australia. Esos resultados le llevaron a firmar un contrato profesional con el equipo Andalucía-Caja Sur. En esa primera temporada en la máxima categoría (2011), Lobato sumó nueve puestos entre los 10 primeros y, además, firmó su primera victoria: el Circuito de Getxo, carrera con un repecho final de poco más de un kilómetro donde batió a corredores como Joaquín Rodríguez. ¡Palabras mayores! El andaluz vivió su año más irregular en 2012. Es cierto que firmó tres victorias y 14 puestos entre los 10 primeros, pero las sensaciones no fueron las mejores. Ganó dos etapas en la Vuelta a Chile y una en el Tour del Lago Qinghai. Pero en las grandes competiciones (como la Vuelta a España) tuvo muchas dificultades para aguantar el ritmo con los mejores. Para la temporada 2013, Lobato vio como cambiaba todo su horizonte. De la mano ya de Velofutur, el andaluz tenía un contrato por un año más con Andalucía, un equipo de futuro incierto. Pero Antonio Cabello fue generoso y permitió rescindir ese contrato en tiempo y forma para que su velocista pudiera buscar acomodo en un equipo grande. Y lo encontró en Euskaltel-Euskadi, la escuadra que más apostó por él. Lobato no decepcionó y posiblemente fue el mejor ciclista de la formación vasca. Ese año sumó dos victorias y 12 puestos entre los 10 primeros, pero sobre todo se consolidó metiendo manillar en las grandes competiciones. Por ejemplo, fue capaz de ser quinto en una etapa del Tour de Francia y en otra del Tour de Romandía y, además, se llevó el Circuito de Getxo y una etapa de Castilla y León, sin olvidar el maillot de la montaña del Tour de Francia (primera etapa). El salto de calidad estaba dado. En 2014 tuvo que cambiar otra vez de aires por la desaparición de Euskaltel y el cambio por Movistar sirvió para mantener la nueva inercia: logró dos victorias, 18 puestos entre los 10 primeros y, sobre todo, mostró la capacidad de pelear de tú a tú con los más grandes. Por ejemplo, fue segundo en Dubai detrás de Kittel y por delante de Sagan, fue segundo en Suiza detrás de Cavendish y por delante de nuevo de Sagan… y fue cuarto en la Milán-San Remo, donde incluso se mostró como el velocista con mejores piernas en la subida al Poggio. Aquella carrera sirvió para cambiar su mentalidad durante todo el año 2014 (ganó en confianza) y, sobre todo, para mirar hacia el futuro con otros ojos y ambiciones. Además, no hay que olvidar que ganó una etapa en el Tour de Valonia y otra en la Vuelta a Burgos, carreras ambas Fuera de Categoría. Y fue segundo en la general de Valonia, demostrando su evolución y su capacidad para superar los repechos de uno a tres kilómetros sin excesivas dificultades y para rematar en finales que pican hacia arriba. Para la temporada 2015, Juanjo Lobato es ya una referencia en Movistar y se ha consolidado como el mejor velocista del equipo de Eusebio Unzue. El sprinter andaluz debuta en Australia, pero tiene como gran reto la Milán-San Remo, sin olvidar otras clásicas (incluso con pavés) en las que tiene la ilusión de empezar a acumular experiencia pensando en el medio plazo. Y todo ello con la mente puesta en su participación en una prueba de tres semanas, que en este caso parece que será el Giro de Italia. Muchos retos… para los que Lobato parece sobradamente preparado. Y, además, con el reto puesto en llamar la atención del seleccionador nacional, Javier Mínguez. El andaluz es consciente de que no podrá ser la referencia del equipo nacional en los Mundiales para escaladores, pero sí tiene la esperanza de, poco a poco, ir ganándose un hueco en los Mundiales de recorrido llano o de trazados de pequeños repechos (al estilo de la Milán-San Remo). Y España, que todavía puede alargar la época de grandes resultados de ciclistas como Valverde y Purito, tiene en Lobato a un posible relevo. Fuente: Velofutur
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